Documentary

Mi historia con Magic: el encuentro – cap 6: el fin del programa

Esta historia viene del capítulo 5: juez nivel 3 parte 2.

En 2014 llegué a nivel 3 dentro del programa de jueces y un par de años después ese nivel se convirtió en el máximo disponible. Logré objetivos ambiciosos dentro del programa pero de a poquito mi amor y dedicación empezó a menguar hasta que un día decidí alejarme. Hubo algunos hitos puntuales que me impactaron particularmente, quiero recorrerlos en este capítulo. En parte me parece importante para cerrar la historia y explicar el por qué del final abrupto y en parte creo que resumirlo me puede hacer bien para procesarlo internamente.

Al igual que en todos los capítulos anteriores no pretendo generar un registro histórico confiable de lo que ocurrió, estoy escribiendo desde mi memoria, particularmente la emocional. Esto es aún más cierto para este tema ya que es el que trata asuntos más personales.

Color de rosas

Esta historia comienza cuando mi relación con el programa de jueces era realmente muy buena. Había encontrado un lugar en el que podía especializarme en un hobby que me fascina, demostrarle a gente que admiro lo bueno que puedo ser y viajar alrededor del mundo. Había sido un juez nivel 2 muy bueno y ya como nivel 3 me estaba destacando.

Siempre asumí retos y los pude llevar a cabo exitosamente. En ese momento estaba liderando proyectos de gran alcance como El Erudito, Jueces en Vivo y la publicación de videos de presentaciones en conferencias. Mi trabajo en los torneos era bueno, estaba encontrando mi lugar como líder y desarrollando habilidades blandas además de mi expertise en las duras. Siempre llegué a los torneos con la cabeza en alto y mucha confianza en que iba a poder realizar mis tareas sin inconvenientes. Y en general ocurría. No era raro que me ganara un reconocimiento del juez principal al final del fin de semana.

Un tiempo después de que llegué a nivel 3 se implementó un programa de reconocimiento entre jueces llamado Exemplar Program que duró hasta 2019. A través de ese programa los jueces nos podíamos reconocer entre nosotros por nuestra labor dentro y fuera de torneos, esos reconocimientos se procesaban en olas, una cada 3 meses. Tengo el récord de ser juez el más reconocido en una de las olas en Latinoamérica y en un momento fui el segundo más reconocido históricamente en nuestro continente. Lo que quiero ilustrar en estos últimos dos párrafos es la dedicación que tenía con el programa y el reconocimiento que recibía desde mis pares. Era realmente un juez comprometido y llevando a cabo una tarea destacable.

Hitos

Mencioné algunos hitos que me fueron gradualmente alejando del programa, el primero que recuerdo vendría en un GP, a través de una nueva iniciativa que estábamos probando.

Programa acéfalo

GP Madrid 2015, mi primer torneo en Europa y la primera vez que pude participar en una de las reuniones de niveles 3 que se estaban empezando a llevar a cabo en torneos grandes. La idea era que, ya que varios de nosotros nos juntábamos para el evento, podíamos aprovechar y hacer una pequeña reunión al final del domingo para poner sobre la mesa los problemas que nos aquejaban. En papel la idea era muy buena y fue una iniciativa que se repitió decenas de veces alrededor del mundo.

Esta de Madrid tuvo una particularidad: Andy Heck se había retirado recientemente. La relación entre Wizards of the Coast y el programa de jueces fue siempre extraña y difícil de entender. Algo que quedaba claro es que todos nosotros teníamos un jefe que era empleado de Wizards, y desde que me certifiqué hasta 2014 ese era Andy Heck. Era el único que podía de-certificar jueces, que podía suspenderlos, penalizarlos de alguna manera. Además de eso, un par de veces por año nos mandaba regalitos (especialmente a los niveles 3) y hablaba oficialmente en nombre de Wizards en los temas que tuvieran que ver con el programa de jueces. Muchas cosas no estaban claras pero una sí: Andy era nuestro jefe.

Bueno, Andy se retiró y eso generó algunos cambios beneficiosos para el programa. Uno de ellos fue la creación del código y comité de conducta: un documento con los lineamientos que se espera que un juez respete y un comité formado por niveles 3 de todo el mundo encargado de garantizar que se cumpla. Ese comité fue liderado por el gran Sean Catanese, (en ese momento) nivel 4 de USA y tenía la autoridad de de-certificar o bajar de nivel a jueces que no cumplieran con lo que el programa esperaba de ellos.

Todo parece muy lindo pero sin Andy no quedaba nada claro quién le había dado autoridad a Sean y su grupo de justicieros para sacarle el nivel a otro juez. Antes tal vez las cosas ocurrían por capricho de Andy (y hay algunas historias que lo confirman), lo cuál no es nada bueno, pero por lo menos el sistema era claro: Wizards es dueña de las certificaciones de los jueces y le da poder a Andy para gestionarlas. Ahora, sin el aval de Wizards, surgió un grupo que asumió esa responsabilidad y como nadie lo retó, la utilizó. Es cierto que Sean fue siempre muy responsable y que el equipo hizo un buen trabajo pero por primera vez me sentí desprotegido. Sentí que mi rol y mi nivel dentro del programa dependía de alguien que había usurpado el poder. Asocio la reunión de niveles 3 en Madrid a este evento porque durante esa reunión pedí la palabra y dije esto mismo, utilizando menos palabras y tal vez expresado de manera menos elegante. El resto de mis pares descartó mi preocupación, viéndolo desde aquí creo que estaban contentos de salir de la arbitrariedad de Andy hacia un sistema más transparente pero no entendieron que sin tener a Wizards en la toma de decisiones, la autoridad perdía… bueno, autoridad.

Chequeo de niveles 3

En 2016 ocurrió un gran cambio en el programa llamado coloquialmente “New New World Order”. En ese cambio se eliminaron los niveles 4 y 5, se formalizaron algunos roles y se buscó aumentar la transparencia del programa respecto a qué se espera de cada miembro. Entre otras cosas se implementaron requerimientos de mantenimiento de nivel y procesos para verificarlos. Nivel 1 es fácil porque los requerimientos son pequeños, para nivel 2 se trabajó para generar el listado y algunos jueces terminarían perdiendo su nivel por no cumplirlo.

El tema estaba con los niveles 3. Éramos nosotros los que estábamos impulsando este cambio, ya no había nadie “por encima” nuestro que nos requiriera nada. O sea que los jueces que ya llegaron al nivel y no quieren perderlo estaban encargados de definir qué requerimientos pedirse a sí mismos. Simpático. El primer año, no hubo ningún requerimiento. Se preguntarán por qué. Bueno, no lo sé. Inventaron un proyecto en el que un comité evaluaría las debilidades de cada juez y le mandaría un mail para que las mejore. Muchísimos jueces se quejaron, se ve que tienen la piel demasiado fina como para que alguien les diga en qué tienen que mejorar.

Se supone que los niveles 3 somos expertos en múltiples áreas del programa y constantemente estamos asumiendo responsabilidades como si lo fuéramos. Es importante mantener el nivel de dichos jueces, por lo tanto es ridículo que no tengamos requerimientos de mantenimiento. El impacto es menor que el de los niveles 2 porque somos muchos menos, entonces tiene sentido empezar por los niveles más bajos pero tampoco está bien que no tengamos ningún requerimiento.

Empezó el año siguiente y se estableció una lista de requerimientos para niveles 3 bastante exigente, me sorprendió muy gratamente que el equipo llegara a ese consenso. Alrededor de Julio, el líder anunció que no iban a evaluar los requerimientos para ese año. ¿Qué? Ya estaban definidos, estaba todo previsto. Mientras que nosotros mismos les exigíamos a los niveles 2 cumplir con estándares, incluso llegando a bajarle el nivel a unos cuántos, no nos poníamos ningún requerimiento a nosotros mismos, por más que estuvieran definidos. Me dio mucha rabia ese tema, sentí que ese grupo de gente estaba hablando por mí cuando yo no estaba de acuerdo con lo que estaba ocurriendo. Es cierto que nunca me postulé para integrar el proyecto, podría haberlo hecho y tener un poco más de injerencia en las decisiones. Pero eso es sólo una excusa. Era esperable que mis pares traten el programa con responsabilidad y no lo estaban haciendo. Sentí vergüenza de pertenecer al grupo de niveles 3 después de ese anuncio.

GPHJ

La sigla del título no les debe decir nada, aunque tal vez pueden deducir qué significa. Corresponde a Grand Prix Head Judge, son los jueces principales de GPs, los torneos más grandes del juego organizado.

A partir del New New World Order, el proceso para ser GPHJ ganó transparencia. Los niveles 3 podían aplicar a esa certificación y un comité decidía en base a un proceso si estaban aptos o no. Luego los organizadores de GPs contratarían a quiénes consideraran mejores para sus torneos. Me postulé en la primera camada de evaluaciones.

No recuerdo el proceso exacto pero constaba de unas cuantas preguntas de desarrollo de situaciones que pueden ocurrir durante los torneos. Yo siempre me consideré muy bueno en torneos entonces subestimé un poco el proceso. Sin duda no lo tomé con la seriedad que debería pero al responder las preguntas no me parece haberlo hecho mal. De cualquier manera, algunas preguntas eran extrañas. Por ejemplo, una de ellas tenía que ver con investigaciones en una situación compleja de torneo. Yo sé que soy bueno en investigaciones, estuve involucrado en varias y siempre supe exactamente lo que necesitaba hacer y las resolví sin problemas. Ahora, no es algo que se pueda transmitir muy fácilmente en papel.

De la misma manera, una pregunta tenía que ver con la organización de las mesas para un torneo. En el planteo nos mostraban un mapa con las mesas sin numerar y teníamos que especificar cómo las numeraríamos y dónde ubicaríamos los carteles con información para los jugadores. Obviamente que el plano tenía algunas dificultades particulares por lo que no existía una solución óptima. Eso significa que cualquier solución va a estar “mal” porque todas van a tener algún problema. Cuál problema es más importante para el evaluador es subjetivo, por lo tanto no había ninguna manera de saber si la respuesta estaba bien antes de responder.

Creo que ya se imaginarán que no me seleccionaron. Honestamente, no evalué si la devolución que me hicieron era justa o no. Yo me había hecho muchas ilusiones con llegar a ese nivel, estaba viajando mucho a torneos y poder usar la camisa roja hubiera sido un reconocimiento increíble. Probablemente ese haya sido mi error, soñé con el resultado antes de ponerle energías a lograrlo. Sentí que el proceso fue injusto y que yo era mucho mejor juez de lo que se vio reflejado en esas respuestas. Una vez cada 6 meses se abría una nueva aplicación para la certificación, podía haberme preparado mejor y aplicado devuelta. No lo hice porque me sentí estafado, no quería darles mi talento que sentía que estaban dejando ir.

Tal vez no quise volver a aplicar por miedo a confirmar que en realidad era peor de lo que pensaba. Es muy posible. En el momento no hice una introspección honesta y ahora ya pasó demasiado tiempo como para que el análisis sea asertivo. Lo que sí puedo decir es que ya no me sentí como que pertenecía tanto, sentí que no me querían en las altas esferas del programa.

Ola 10 de Exemplar

Ya les conté qué era el programa exemplar. Uno de mis puntos máximos del programa de jueces fue cuando publicaron los resultados de la ola 5 de exemplar en la que recibí el mayor número de reconocimientos. Apenas los publicaron los fui leyendo de a uno y llegué prácticamente a las lágrimas en algunos momentos. Recibí reconocimientos de jueces de todo el mundo, incluso de un cierto nivel 2 que siempre dijo que el programa Exemplar era malísimo y que nunca iba a escribir reconocimientos. Mi actividad en esa época era bastante, con Jueces en Vivo recién empezado y muchos torneos.

En las siguientes olas recibí algunos reconocimientos, siempre fue un verdadero placer leerlos y saber un poquito más de qué opinaban mis pares de mi trabajo. Además, se siente bien leer elogios, aunque sea un pequeño párrafo cada tres meses. Llegó la ola 10 en invierno de 2017 y entré con anticipación a ver qué habían escrito de mí y recibí cero reconocimientos. CERO. Fue la primera vez que recibí cero. Hubo algunas olas con unos pocos pero nunca cero.

Racionalmente, entiendo que no hay ningún problema. Se supone que los reconocimientos son extraordinarios, uno puede hacer un muy buen trabajo y no ser reconocido, ocurre todo el tiempo. Además, uno debe hacer el trabajo por amor al programa y a las actividades en sí, no por lo que se puede obtener.

Emocionalmente, me devastó. Le dedicaba gran parte de mi tiempo, energía y talento al programa de jueces. Publicaba un podcast, editaba videos, coordinaba material, escribía artículos, me preocupaba por inventar actividades para mis equipos en torneos. Sí, mucha otra gente hacía cosas parecidas y mejores pero de ahí a recibir cero reconocimientos, hay un trecho. El podcast tenía escuchas, unos cuantos. Mis videos tenían visualizaciones. ¿Qué pasa con esos jueces? ¿Por qué no reconocieron mi trabajo? No hay ninguna duda que mi actitud frente al programa cambió a partir de esa ola de Exemplar. Puede ser que mi actitud hay sido un poco egoista, que perdiera el foco de lo importante. Pero este es un programa de voluntarios y centenas de jueces disfrutaban de mi esfuerzo todas las semanas, creo que me merezco poner mi precio, especialmente cuando es tan bajo como escribir un par de líneas diciendo lo lindo que me quedó el video.

Sentí vergüenza al grabar el nuevo programa de Jueces en Vivo. Por un lado me volvía a presentar frente a toda la comunidad como alguien quién no había sido destacado. Sentía que no me merecía estar frente al micrófono, que me habían dicho fuerte y claro que no les interesa lo que tenía para decir. Por otro lado, le tenía rencor a mis escuchas. ¿Tan fácil les parece que es hacer un programa que piensan que no se merece un reconocimiento? ¿Tan poco ejemplar es la dedicación que significa eso?

Guillaume como HJ de coverage en Pro Tours

Este tema es un poco más sutil y tiene que ver con las minucias del juego organizado y el programa de jueces, voy a intentar explicarlo de la mejor manera que pueda.

Los torneos más prestigiosos para jueces y jugadores fueron durante años los Pro Tours. Para los jugadores, son torneos por clasificación, que en general les pagan el pasaje a los jugadores y reparten cientos de miles de dólares en premios, además de la posibilidad de clasificar a los siguientes de la temporada y subirse “al tren”. Para los jueces, sólo aceptaban niveles 3, pagaban prácticamente el doble que el torneo que le sigue y todo en efectivo. Además de ser un torneo organizado directamente por Wizards, entonces al ir te codeabas con los que importan. Si leyeron los capítulos anteriores saben la importancia de los Pro Tours.

En general aplican a los torneos más jueces de los que hay plazas y es particularmente más difícil entrar a los Pro Tours ya que Wizards aprovecha para llevar jueces con los que quiere hablar temas específicos como GPHJ, Coordinadores Regionales o líderes de proyectos. Para un nivel 3 “normal” ser aceptado a un Pro Tour no es sencillo y puede llevar varios intentos hasta encontrarse en el staff.

Entre los jueces más destacados del programa se encuentra Kevin Desprez. Es un ex-nivel 5 Francés, súper experto en operaciones de torneo y en política. Fue Juez Principal de innumerables GPs y algunos Pro Tours y ayudó mucho a moldear el programa de jueces como lo conocemos. Es un trabajador incansable y, por más que tiene una manera de ser muy particular que a no todo el mundo le encanta, es difícil negar que se merece los halagos que recibe. En su tienda, trabaja con otro juez Francés: Guillaume Beuzelin. Nivel 3, certificado un poco después que yo y es un buen juez pero nada excepcional. Se rodea y aprende de los mejores pero no se había destacado particularmente sobre otros niveles 3.

En noviembre de 2017, Scott Larabee (encargado de los torneos organizados por Wizards, por lo tanto los Pro Tours) nos envió un mail a los niveles 3 diciendo lo siguiente:

Additionally, we are adding a permanent position to the Pro Tour Judge Staff. As the feature match area has become more and more important to the smooth operation of the Pro Tour, we have decided to make the Feature Match lead a permanent position staffed by the same judge all year. This will help provide consistency from show to show that is badly needed. For 2018, Guillaume Beuzelin will be the Feature Match lead and will be at all 4 Pro Tours and the World Magic Cup.

El Pro Tour transmite algunos partidos en vivo a través de internet y esos partidos siempre tienen jueces dedicados de manera de que cualquier problema que tengan se resuelva muy rápidamente y el show pueda continuar. En cada torneo esos jueces rotan, incluso algunos jueces piden estar en el equipo de coverage y otros prefieren evitarlo. Sin previo aviso (y por lo tanto sin oportunidad de aplicar para ser considerados) Scott anunció que Guillaume sería responsable de ese equipo como posición fija por los siguientes cinco torneos (cuatro Pro Tours y el mundial). O sea que un nivel 3 normal ya estaba pre-aceptado a los torneos de más difícil acceso del año. Con toda la paga que eso significa. ¿Por qué Guillaume? ¿Porque es amigo de Kevin? Se supone que el programa estaba trabajando para aumentar la transparencia y ya casi en 2018 este tipo de anuncios no tendrían que ocurrir.

GP Chile 2018

Ya escribí sobre este torneo en el capítulo anterior, quise mencionarlo en este porque fue otro de los momentos que me empujó fuerte a dejar el programa.

Fue un torneo en lo que salieron mal muchísimas cosas, muchas eran mi responsabilidad pero casi ninguna fue mi culpa. Ya desde el principio me sentí cansado de luchar contra los mismos molinos de viento de la incompetencia. Los jueces poníamos la cara por el organizador que no estaba haciendo ningún esfuerzo por resolver problemas que ya sabía que iba a tener. Nos prometieron que no iban a volver a hacer un torneo en ese salón, pero ahí estábamos. Dijeron que iban a mejorar el proceso de registro de jugadores pero igual tuvimos problemas. Nos quedamos sin tinta en la impresora el sábado. ¡SIN TINTA! Debería haber 20 cartuchos listos para ser instalados.

Fue agotador. Damián me hizo notar con mucha razón los problemas que tuve con mi equipo y realmente no pude discutirle nada. Todo era mi responsabilidad. Pero me dolió tener que poner la cara por los errores de otros. Errores predecibles y evitables. Ya no quería más.

Sentimiento general

Más allá de estos hitos (que además hubo otros menos importantes que se me escapan en este momento), durante años tuve un sentimiento extraño frente al programa de jueces. Voy a intentar plasmarlo en estas líneas pero no creo que lo logre, me cuesta mucho describirlo.

Reconocimiento

Por un lado siempre sentí que el programa dejaba un poco de lado a la región de Latinoamérica y al contenido en español. Es cierto que siempre hubo preocupación por generar traducciones de los documentos oficiales a todos los idiomas pero no me refiero a eso. Un buen ejemplo es el podcast. Cuando empecé con Jueces en Vivo, la inspiración surgió de un podcast en inglés llamado Judgecast. Ya tenía algunos años y había cambiado de anfitriones algunas veces. Jueces en Vivo era su par para los jueces hispanopartlantes. Es cierto que ellos ya tenían unos cuantos programas de ventaja pero la calidad del producto no era muy distinta. Nuestros episodios eran tan entretenidos, bien grabados e informativos como los suyos. Pero claro, todos los líderes del programa hablan inglés entonces Judgecast siempre estuvo en la mira de todos y Jueces en Vivo nunca.

Si, teníamos menos escuchas pero también hay muchos menos jueces -y jugadores- que hablan español. No conozco los número pero es posible que proporcionalmente tuviéramos más escuchas nosotros que ellos. Me hubiera gustado un mail de alguien de Wizards agradeciéndonos por el trabajo. Me hubiera gustado un “gracias” de alguien que gana dinero directamente con nuestro esfuerzo voluntario. Sí, Adrián y Damián y Julio y muchos otros de la región se aburrieron de agradecernos y reconocernos, pero yo estoy hablando del programa en sí, no de mis amigos.

Ese tipo de “hacer un esfuerzo para que caiga en oídos sordos” ocurrió bastantes veces. En las conferencias de nuestra región, hicimos un esfuerzo muy grande por dejar un buen registro y los videos publicados son realmente de calidad. La presentación se ve bien, es escucha perfecto y está editado de manera uniforme entre ellos, por más que pertenezcan a distintas conferencias en distintos países. Los videos homólogos de otras regiones son malos en general. ¿Piensan que alguna vez nos usaron como referencia? ¿Piensan que me llegó algún mail de algún organizador de conferencias pidiéndome ayuda? Por supuesto que no. Incluso una vez hice una sugerencia que fue descartada como si la hubiera hecho un niño.

Releyendo estos últimos párrafos me parece que no estoy explicando bien el sentimiento. Los ejemplos son demasiado concretos, creo que lo que quiero expresar se ilustra mejor con el concepto del “grupo de amigotes”. Los nombres de los jueces destacados, los que recibía los halagos, los que accedían a las posiciones interesantes eran siempre los mismos. Yo sé que no es estrictamente cierto pero siempre se sintió así. Me hubiera gustado recibir alguna palabra de aliento más, de los líderes del programa. Algo que me indicara que estábamos trabajando en el camino correcto.

Embajadores de Wizards

El programa de jueces fue siempre una organización muy concreta, con objetivos y alcance muy bien definidos. Para los que estábamos adentro (especialmente los más involucrados) estaba muy claro. Hay cosas que nos competen, otras que no. Hay temas que son nuestra responsabilidad y otros en los que no nos metemos. Los jugadores no lo tienen así de claro. Para ellos nosotros somos representantes de Wizards y todo lo que hace Wizards tiene que ver con nosotros. Eso no me molestaría, si no fuera porque Wizards no es alguien a quién yo quiera representar.

Las cartas de Magic se imprimen en ediciones. Eso significa que cada 3 meses sale un lote de unas 300 cartas. El proceso de revelarle esas cartas al mundo es muy interesante y uno que Wizards aprovecha mucho. Las van mostrando de a poco, descubriendo las nuevas mecánicas en cartas interesantes y guardándose las sorpresas para momentos puntuales. Es muy disfrutable y algo que todos los jugadores seguimos con atención. En una de las ediciones, se liberaron unas cuantas cartas prematuramente. No sé si alguien de la fábrica sacó unas fotos de las cartas nuevas o si la información salió directamente desde las oficinas de Wizards, el tema es que el mundo vio cartas bastante revolucionarias semanas antes de que Wizards quisiera liberarlas. Por alguna razón esas cartas aparecieron inicialmente en un chat de Facebook de unos jueces de Florida. Esos jueces no robaron la información, no cometieron ninguna acción ilegal ni inmoral, simplemente recibieron la información de alguien. El 23 de diciembre de 2016 Wizards suspendió a todos los jueces de ese chat e inmediatamente se fueron de vacaciones por dos semanas. Esos jueces tenían compromisos con torneos, pasajes comprados. La suspensión dejó sin niveles 3 a todo el estado de Florida por lo que tuvieron que traer jueces de lejos para sus torneos más grandes. Incluso suspendieron a un juez que demostrablemente no había visto los mensajes (Facebook indica qué participante de la conversación vio hasta qué mensaje).

El tema fue manejado realmente mal y fue una declaración de guerra al programa de jueces. No éramos sus aliados, no éramos amigos de la casa, no éramos parte del equipo. Estaban dispuestos a castigarnos sin ninguna consideración por errores que no eran nuestros, y manejarlo de una manera tan horrenda que es difícil creer que fue por equivocación. Eventualmente la suspensión fue levantada y la eliminaron del legajo de los involucrados pero el daño ya estaba hecho. Este es sólo un ejemplo. Wizards hace una cosa muy muy bien que es el diseño de las cartas. Hacen el mejor juego del mundo y no se me ocurre un grupo de personas que lo puede hacer mejor. Pero en el resto de los asuntos, son bastante patéticos.

Alrededor de 2013 inauguramos un portal a través del cual se gestionaba toda la actividad de los jueces. Esta plataforma sustituyó a las herramientas antiguas administradas por Wizards (de una manera bastante incompetente) y ponía en manos de los jueces el manejo de nuestros temas. Al principio se hizo sólo la postulación a los torneos y paulatinamente se fueron agregando funcionalidades. Una de las funcionalidades que esperábamos con más ansias eran las reviews.

El programa de jueces siempre destacó mucho las reviews, pequeñas reseñas del trabajo de un juez dentro de un torneo. La idea era poder decirle a nuestros pares qué habían hecho bien y en qué podían mejorar y dejar un registro para que puedan referenciar después. Además, los líderes podían acceder a esas reviews y evaluar cuán bien estaba trabajando un juez específico. Alexei Gusev, nivel 3 de California, trabajó muy duro en la creación de Apps y cuando se retiró del programa me mostró que en su usuario ya tenía las reviews implementadas y listas para salir. Pero era una funcionalidad que el resto de los usuarios no teníamos aún. ¿Se imaginan por qué? Los abogados de Wizards no querían liberar el contenido de las reviews escritas en la plataforma anterior.

Déjenme explicarles esto: yo voy a un torneo con otro juez. Trabajamos todo el fin de semana y al lunes siguiente me tomo unos minutos y le escribo al juez unas líneas sobre su trabajo. Algunas cosas que me sorprendieron y otras en las que se equivocó par que mejore. Lo escribo yo y es para él. No va a ser publicado y es información que a muy poca gente además de nosotros le importa. Pero estaba escrito en una plataforma de Wizards, por lo tanto es información de Wizards. Cuando los jueces estuvimos listos para implementar la funcionalidad en nuestra plataforma, Wizards nos dijo que no nos iban a liberar los cientos de reviews ya escritas porque eran legalmente de ellos.

Nuevamente, los jueces no somos aliados de la empresa, somos una carga con potenciales problemas legales. Nunca perdieron oportunidad de demostrarnos que somos un mal necesario, por más que cada fin de semana los representamos frente a millones de jugadores, haciendo un gran esfuerzo por dar nuestra mejor versión. De a poco, que esa empresa hable en nombre mío se volvió algo no deseable, especialmente cuando no estoy de acuerdo con todo lo que dice.

Judge Academy

Este es un gran tema, vale la pena dedicarle su propio título y sección. Y tiene mucho que ver con el tema anterior.

A mediados de 2019, Carlos Ho me había convencido de aplicar al GP en San Pablo. Todavía no habían publicado las aceptaciones pero sabía que me iban a aceptar. Ya había ido al MCQ en Buenos Aires y estaba intentando darle al programa de jueces otra oportunidad. Hacía casi 18 meses que no trabajaba en torneos grandes. A fines de Julio, Adrián Estoup (Coordinador Regional de Latinoamérica sur) nos convocó a los niveles 3 a una llamada de Skype para contarnos noticias.

Nos dijo sin muchas vueltas que Wizards estaba directamente disolviendo el programa de jueces. No sólo no serían encargados de mantener y reconocer las certificaciones sino que directamente para ellos los jueces no existían más. Ya no eran un requerimiento en la mayoría de los torneos y este era el paso natural siguiente. Había un plan, una empresa privada liderada por Tim Shields (gran organizador de torneos, responsable de GP Vegas en 2013 y 2015) se encargaría de las certificaciones y Wizards seguiría imprimiendo cartas promocionales para los jueces distribuidas a través de ellos. Cada detalle adicional que Adrián nos daba hacía que la decisión tuviera más sentido. Era lo mejor que podíamos haber hecho dadas las circunstancias. Tenía muchos puntos positivos. Pero el sabor de fondo era muy amargo.

Wizards dijo muchísimas veces cuánto valor le dábamos los jueces a los torneos y a las comunidades de jugadores. Cuán importante era para los organizadores tener jueces certificados y cuánto mejor la pasaban los jugadores teniendo responsables de torneo que sabían lo que hacían. Y es cierto, los jueces le damos un valor agregado muy importante que los jugadores reconocen y aprecian. Además de que es directamente imposible para alguien no-certificado correr un torneo de más de 40 o 50 jugadores. Pero nada de eso importa, Wizards le dio la espalda a los jueces por última y definitiva vez.

El sentimiento fue horrible. Después de la llamada con Adrián hablé muchísimo con Damián que hizo que mi postura fuera un poco menos radical. Los argumentos para la creación de Academy son buenos, sin duda va a traer ventajas a la certificación y en realidad es una muy buena alternativa a otra alternativa posible: la disolución completa del programa de jueces. Pero no estamos hablando de logística, no estamos hablando de entrenamiento técnico. Estamos hablando de la disolución de una comunidad increíble de voluntarios que la hicieron propia. Estamos hablando de una sofisticación en operaciones de torneo que nació desde abajo, de la iteración, de pequeñas mejoras que pueden haber salido de cualquiera. Estamos hablando de proyectos y miles de horas dedicadas a mejorar las habilidades de extraños del otro lado del mundo. Estamos hablando de miles de palabras escritas en reviews para ayudar a alguien a quién conocimos ese fin de semana y que posiblemente no volvamos a ver nunca más. El programa de jueces era nuestro, era una comunidad global de hermanos, trabajando con un objetivo en común, con líderes espontáneos y no nombrados, y compuesta de la gente más maravillosa que conocí en mi vida. Y así de un plumazo, se terminó.

Me asocié a Academy, pagué la suscripción anual, simplemente porque me ofrecen mantenerme el nivel 3 durante un año más. Es suficientemente difícil llegar a nivel 3 como para que valga la pena mantenerlo. Pero honestamente, no me interesa lo que tenga para ofrecer. Mi estadía en el programa de jueces se terminó y me entristece muchísimo escribir esas palabras. Me sorprende mucho lo lejos que me llevó un hobby y me sorprende aún más lo rápido y fácil que se terminó.

¿Y ahora?

Magic es muchísimo más que el programa de jueces y no tengo ninguna intención de abandonarlo. De hecho, estoy más embebido en el juego ahora que nunca antes en mi vida. Mi rol como juez fue una etapa que se terminó y vendrán otras igualmente interesantes.

En Uruguay hay una comunidad de jueces bastante saludable de la que obviamente soy parte. Sigo ayudándolos en lo que puedo y cada tanto me doy una vuelta por torneos.

Tengo decenas de amigos con los que intento seguir en contacto aunque soy realista que no lo voy a lograr. Hay algunos con los que obviamente sigo en contacto y siempre que surge la posibilidad intentamos vernos pero la frecuencia es mucho menor que cuando estábamos involucrados con el programa, obviamente.

Todavía siento un poco de ansiedad cuando me entero de algún cambio importante en juego organizado o consumo contenido como algún episodio de Jueces en Vivo. Siento que fue una oportunidad desperdiciada, que tendría que volver y lograr todo lo que no logré, demostrarles que soy bueno… pero no. No va a ocurrir. Y está bien.

Mi historia con Magic no termina todavía, sigue en el capítulo 7: juego casual.

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