Non-fiction

Tu celular no te escucha (o por qué el método científico es el mejor invento de la humanidad)

Hace unos cuántos años escucho un podcast sobre divulgación de ciencia llamado The Skeptics Guide to the Universe conducido por el increíble Steven Novella. Soy un acérrimo escéptico y siempre me gustó nutrirme de información para mejorar mi entendimiento del mundo. Este podcast es una herramienta fantástica. Muy seguido reciben mensajes de escuchas que están frustrados porque su familia o amigos cree en cosas que no son ciertas (astrología, UFOs, homeopatía, etc.) y no encuentran la manera de sacarlos del engaño. Una conclusión a la que están llegando más y más estudios en esos temas es que con información no alcanza para convencer a alguien de que deje de creer algo en lo que está convencido, el cambio de perspectiva tiene que llegar desde adentro. Entonces el consejo que da el panel del programa es simplemente convertirse en el escéptico del grupo. Que tus seres queridos sepan que sos el de mente fría, el informado, el racional y tal vez de a poquito te irán consultando y alejándose de la tontería. Hace unos cuántos años decidí convertirme en ese escéptico.

En mi trabajo actual ya me hice fama de ser así. Tengo una compañera que me preguntó de qué signo soy el día que entré, hemos tenido muchísimas conversaciones acerca de todos esos temas y quiero creer que estoy haciendo aunque sea un pequeño impacto en su manera de ver el mundo. Pero la gran discusión que tenemos siempre con todos los compañeros, la que se repite, la que nunca terminamos de cerrar es si los celulares nos escuchan pasivamente. O sea, si tu celular bloqueado, arriba de la mesa está constantemente registrando audio, procesándolo, entendiendo las palabras que decimos y enviando información a alguna empresa para mostrarnos publicidad segmentada. Algunos de mis compañeros de trabajo dicen que sí, yo digo que no. Otros creo que no se animan a manifestarse pero me parece que les gustaría creer que es cierto.

Razones tecnológicas

Le quiero dedicar dos párrafos a explicar por qué pienso que tecnológicamente los celulares no nos escuchan pero ese no es el enfoque de este artículo, simplemente no lo quería dejar pasar. Sin duda contamos con la tecnología para lograrlo. Nuestros celulares son más que capaces de registrar conversaciones -incluso sin que nadie se los pida-, de enviar la grabación a un servidor remoto que a su vez analizará el audio buscando palabras claves. No es muy bueno aún el reconocimiento de palabras en un ambiente ruidoso o cuando hay varias personas hablando al mismo tiempo (especialmente porque el micrófono está en la mesa lejos de la boca de los interlocutores) pero es algo que se puede hacer.

Ahora, si un celular transmite un flujo de audio para que el servidor lo analice, eso se tiene que notar en el consumo de datos. Se tiene que notar en el consumo de batería. Se tiene que notar en la transferencia de información. El audio es pesado, cientos de veces más que la información pura, una transferencia constante se nota y mucho. Todavía no tenemos la tecnología para que el teléfono descomponga el audio buscando las palabras y transmita sólo los términos clave que encontró. Cualquiera que haya usado un asistente virtual sabe que demora unos segundos en procesar el audio, eso es mientras lo envía al servidor para ser analizado; y que no funciona sin conexión a internet. Estamos muy cerca pero todavía hay razones tecnológicas muy buenas para decir que el celular no nos escucha pasivamente.

El método científico

De cualquier manera esa discusión no me interesa particularmente, estamos hablando de tasas de transferencia, uso de datos móviles, optimización de la batería. Podría haber una empresa lo suficientemente hábil como para esconder los envíos de audio dentro de paquetes de datos explícitos o que espere a tener WiFi en la noche para enviar o alguna estrategia de esa índole. Yo no creo en la mentira y la maldad institucionalizada, así que no creo que una empresa como Google o Apple hagan algo así pero al hablar de temas tecnológicos es inevitable que la conversación termine en esos conceptos imposibles de demostrar o refutar. Lo que más me interesa es dar un paso atrás y entender por qué mis compañeros piensan que los celulares nos escuchan y cómo el instinto y la evolución les están jugando una mala pasada.

Las especies evolucionan lento y se adaptan a un ambiente que cambia aún más lento. Los humanos evolucionamos para vivir en un mundo en el que ya no estamos, en los últimos 500 años la vida en la tierra cambió a un ritmo miles de veces mayor que en toda su historia previa. Cómo interactuamos entre nosotros y con el ambiente, qué grupos sociales armamos, a qué (y cuánta) información accedemos son sólo algunos de los muy importantes aspectos de nuestras vidas que fueron revolucionados y que nuestro instinto e intuición está todavía muy lejos de incorporar. Para nuestro cerebro somos todavía nómades cazadores-recolectores moviéndose en manadas de no más de 150, todo lo que experimentamos lo vamos a confrontar con esa intuición y muy posiblemente lleguemos a las conclusiones equivocadas.

Cuando empezamos a hacer un esfuerzo coordinado y organizado por explicar y entender el universo, nos dimos cuenta de que la intuición no es suficiente, que arroja resultados incorrectos o por lo menos imprecisos. Entonces desarrollamos el método científico. Una serie de reglas, prácticas y criterios que alejan a los datos del entendimiento puramente humano y le dan un carácter mucho más rígido, objetivo y confiable. Obviamente que en nuestra vida diaria no podemos estar constantemente pendientes de llevar a cabo un riguroso método de filtrado de información pero en mi opinión en el momento en el que generalicemos, en el que intentemos entender cómo funciona el mundo más allá de nuestros círculos cercanos, necesitamos tomarnos de la mano de una herramienta más poderosa.

Entonces, ¿qué conceptos podemos desprender del método científico para el uso diario?

Establecer los objetivos (o por qué no está bien mover el poste de meta)

Intenté traducir la frase en inglés “moving the goalpost” pero no funciona tan bien en español. Lo que quiere ilustrar este concepto es que uno no puede esperar a llegar a la meta para determinar cuál era la meta. Imagínense que estamos jugando un partido de fútbol y yo les digo que cada vez que patee al arco, si le erro voy a ver por dónde pasa la pelota y ahí decidir de qué tamaño es el arco. O sea que yo decido cuál pelotazo es gol y cuál no. No parece muy justo, ¿no? Lo que nos dice el método científico es que antes de decidir si algo es un éxito o no, tenemos que establecer muy claramente los parámetros para evaluarlo. Cualquier deporte es un buen ejemplo, la pelota está definida, la cantidad de jugadores, las reglas para moverla, el tamaño de la cancha, de los arcos; todo está clarísimo dese el comienzo. Un gol es un gol, es objetivo.

La “evidencia” que tienen mis compañeros de la audición de los celulares es que hablaron de un tema y un tiempo después les apareció una publicidad de ese tema. Pero, ¿mencionaron a Coca Cola con nombre y apellido y les apareció una publicidad de la marca? ¿O les apareció una de la competencia? ¿O de un restaurante? ¿O de una app de ejercicio que quiere que dejes de tomar bebidas azucaradas? ¿O de un concierto esponsorizado por Coca Cola? Es muy claro, esperaron a ver la publicidad para después decidir si tenía que ver con lo que habían hablado. Esperaron al pelotazo para diseñar el arco. Y en nuestro cerebro adaptado para escaparse de leones en la savana, exageramos muchísimo la búsqueda de coincidencias ya que eso puede significar sobrevivir un día más. Tal vez ese movimiento en los matorrales era un león asechando, tal vez no pero vamos a asumir que era así sobrevivimos. La presión evolutiva está en acentuar ese comportamiento. De la misma manera, esa publicidad tenía que ver con lo que hablamos.

Definir la duración del experimento (o el famoso hackeo del número p)

Volvamos a la analogía del partido de fútbol que me gusta. Estamos devuelta en ese partido injusto en el que uno de los arcos se agranda y se achica pero ahora le agregamos otra variable: el partido se extiende hasta que yo esté ganando y ahí termina. Simpático. Aumenta bastante la probabilidad de que gane el partido, aunque sea un peor jugador (y créanme que lo soy). Si meto el primer gol, se termina el partido y gano. Si no, el partido durará eternamente hasta que por alguna coincidencia yo esté en la ventaja.

Evidentemente eso no está bien y el método científico nos dice que tenemos que establecer la duración del experimento (en tiempo, cantidad de casos, etc.) antes de ver cualquier resultado. Ahí entra el famoso número p. Voy a intentar explicarlo rápido, hay muchísimo para leer de este tema. El número p es muy utilizado en investigación científica y mide la probabilidad de que la hipótesis del experimento sea falsa, teniendo en cuenta los resultados obtenidos. Si p es muy chico, entonces lo más probable es que la hipótesis sea verdadera. Ahí vienen las trampas al número p, dentro de las cuales la duración del experimento es de las principales. Si yo espero a tener datos que bajen lo suficiente el p para decidir cuándo terminar mi experimento, es posible que esté aprovechando una fluctuación estadística. En otras palabras, no puedo mirar los resultados para decidir cuándo terminar mi experimento, la duración debe ser diseñada de antemano y debe tener que ver con la hipótesis a estudiar.

¿Qué tiene que ver esto con el tema de los celulares? Muchísimo. ¿Cuánto tiempo después de que hablamos de un tema en voz alta esperamos encontrarnos con la publicidad segmentada? ¿Cuántos cientos de publicidades ignoramos antes de toparnos con la coincidencia? Eso es algo que tenemos que determinar antes de verla, no después. Si no hubiéramos hablado de Coca Cola, ¿cada cuántas publicidades de otras marcas veríamos una de ellos? ¿Ese número cambió o simplemente estamos destacándola porque nos acordamos que hablamos de la marca hace unos días? No podemos terminar la observación cuando tenemos éxito porque eso hace que la probabilidad de éxito parezca muchísimo mayor de lo que realmente es.

Eliminar efectos colaterales (o por qué el placebo es un efecto muy potente)

Muchas veces los propios experimentos generan situaciones que propician sus resultados, aunque no sea de las maneras buscadas. Por ejemplo, digamos que estamos investigando un medicamento para mejorar la digestión. Es posible que los participantes, sólo por el hecho de ser parte del estudio, mejoren sus hábitos alimentarios (consciente o inconscientemente) quitándole confiabilidad. También, el comportamiento y los resultados subjetivos humanos puede cambiar para ayudar a los investigadores, aunque los sujetos no lo hagan a propósito. Es por eso que los experimentos se llevan a cabo de manera “ciega”, dándole a algunos sujetos el tratamiento real y a otros un placebo pero tratándolos de la misma manera en todo lo demás. Esto busca aislar el efecto del tratamiento del resto de los factores del experimento. Incluso se observó que los investigadores trataban distinto al grupo real del grupo placebo, por lo que se diseñaron pruebas llamadas “doble ciego” en las que ni los investigadores saben en el momento qué sujeto está recibiendo qué dosis.

Ustedes se estarán preguntando qué tiene que ver esto con el tema de la escucha no autorizada de los celulares. En esa situación también es importante entender qué estamos evaluando y aislarlo del resto de los factores que pueden confundir. Les pongo un ejemplo en una situación en la que efectivamente estábamos hablando de este mismo tema. Estábamos en un almuerzo hablando sobre perros. Un rato después, uno de los participantes desbloqueó su celular para mirar un poco de Instagram y le apareció una publicidad de algo relacionado con perros. Fue la “evidencia” de que los celulares nos escuchan y yo ya no podía decir nada más para convencerlos. Ahora, veamos qué factores pueden confundir este experimento. Es cierto que él puntualmente no había usado su teléfono durante toda la conversación. Pero los demás sí. Y estamos en el mismo WiFi. O sea que toda la comunicación llegó a Instagram desde la misma IP. Además, Instagram tiene muy claro qué usuarios están emparentados o viven juntos, ¿no les parece evidente que les envíe publicidad cruzada, especialmente cuando tiene que ver con algo en común como una mascota? ¿No es mucho más probable que Instagram se base en todas esas herramientas que ya tiene, a que se meta en una nueva tecnología, invasiva, probablemente ilegal y que deja rastros bastante evidentes?

Eliminar la evidencia anecdótica

El gran punto de toda esta discusión, lo que resume todos estos conceptos es dejar de utilizar evidencia anecdótica para entender cómo funciona el mundo. La ciencia llama “evidencia anecdótica” a un evento que parece ser un indicador de que algo es de una manera pero para el que no conocemos ninguno de sus parámetros de medición. Que a la tía Carla la hayan robado en la parada del ómnibus no significa que hay más delincuencia. Que me sienta más cansado después de una clase de gimnasia no significa que esté menos fuerte. Y que aparezca una publicidad parecida a algo de lo que conversamos no significa que el celular nos esté escuchando. Hay infinitas maneras de explicar esos eventos.

Imagínense esto: Coca Cola hace una campaña tan pero tan efectiva que el 100% de los Uruguayos la ve al mismo tiempo. A la gran mayoría le va a parecer normal, una publicidad más. Pero van a haber algunos que justo en este momento estaban tomando una Coca Cola. Otros justo estaban hablando de la marca. Incluso algunos iban a estar diciendo en ese momento “estoy seguro de que Coca Cola nos escucha”. ¿Fue una publicidad segmentada en base a apps espías? No, la recibimos todos. Pero como el hecho es una evidencia anecdótica, no podemos generalizarla para explicar el mundo. Ah, ¿recibiste una publicidad de Coca Cola justo cuando estabas hablando de ese tema? Probablemente sea casualidad.

¿Entonces en qué podemos creer?

Es muy importante entender que hay un lugar y un momento para cada tipo de pensamiento y que lo más importante es ser feliz y vivir una vida plena. Ahora, si el objetivo es entender el mundo más allá de la inmediatez de nuestros núcleos más cercanos, hay que tener muy presente que la percepción humana no alcanza, de hecho nos engaña constantemente. Tenemos que respaldarnos fuertemente en herramientas objetivas y efectivas que miren el mundo sin la deformación de millones de años de evolución que nos prepararon para un mundo que no es este.

¿Quieren saber si los celulares nos escuchan? Fantástico, es un muy lindo experimento. Pero antes de empezar hay que definir muchas cosas: de qué temas vamos a hablar, mencionando qué palabras clave y cuántas veces; durante cuánto tiempo vamos a estudiar las publicidades a ver si aparece alguna del tema; qué vamos a contar como un éxito y qué vamos a contar como un fracaso; asegurarnos de que la empresa no pueda sacar información del tema de otras cuentas allegadas o conexiones de las mismas IPs; y un montón de etcéteras.

Mientras tanto, usemos un poquito menos la frase “los celulares nos escuchan porque mi primo habló con la novia de tener un bebé y tres semanas después vio una publicidad de leche” y más el método científico.

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